Recordando nuevamente mis inicios en la actividad laboral, además de otras cosas, incluyo también que en ese momento se empezó con la reforma y me siento afortunada por iniciarme en dicho momento (año 2004). Esto me ha dado la oportunidad de ir creciendo en mi labor junto con la reforma.
Sin embargo a lo largo de estos 5 años, hemos visto que ha habido reformas de la reforma, situación que considero provechosa porque no debemos quedarnos siempre en lo mismo tal como sucedía antes.
He tenido la fortuna de tomar cursos y talleres y un diplomado sobre la reforma en cuanto a la aplicación de nuevas estrategias, elaboración de secuencias didácticas, evaluación de los aprendizajes, evaluación de las competencias profesionales y ahora con la planeación y aplicación y evaluación de secuencias formativas que incluyen las competencias disciplinares y genéricas.
Estas capacitaciones, como ya lo mencioné, nos hablan de implementar nuevas estrategias para el aprendizaje significativo, que son totalmente nuevas y contribuyen a la adquisición de las competencias, lo cual nos ha cambiado tan sólo en dejar atrás las libretas llenas de apuntes, los monólogos del profesor y los exámenes rígidos. Hemos dejado de tratar a nuestros alumnos como máquinas que memorizan conceptos, ahora más que nunca, los tratamos como seres humanos, tomamos en cuenta los valores y debemos reconocer que somos una pieza importante en el desarrollo y rescate de ellos para contribuir a la buena convivencia de nuestra sociedad de hoy y la del futuro.
Mis inquietudes son con respecto al buen planteamiento de actividades para que realmente contribuyan al desarrollo de las competencias.
martes, 13 de octubre de 2009
MI CONFRONTACION CON LA DOCENCIA
Estudié la licenciatura en administración, primeramente deseaba mucho ser arquitecta pero por cuestiones familiares decidí en último momento ser administradora. Aún después de tanto tiempo todavía pienso en que debí ser arquitecta, de hecho estudié dibujo arquitectónico cuando estaba en bachillerato.
Traté de buscar trabajo relacionado con recursos humanos, que era el área de la administración que más me interesaba. Pero un buen día encontré un trabajo en una tienda de autoservicio en la que realizaba actividades de mercadotecnia. Al poco tiempo resultaron algunos problemas personales y mis padres se tomaron la libertad de solicitar un trabajo para mí en un Cecyteq, debido a esos problemas decidí irme a trabajar. Yo ya estaba viviendo en la ciudad de Querétaro y este trabajo estaba en el pueblo en el que viví de chica y ahí siguen viviendo mis padres (por esa situación me resultó muy cómodo); es un pueblo llamado Peñamiller y se encuentra el la zona del semidesierto, a 2 horas de camino partiendo de Querétaro.
Hace 5 años que empecé en esta profesión, pero después de 2 años pedí mi cambio y ahora estoy a 30 minutos de la ciudad.
Siempre decía que nunca sería médico ni maestra y al inicio me costó muchísimo trabajo pero poco a poco voy aprendiendo más y me doy cuenta que he mejorado en mi labor.
Al principio decía: no quiero esto, es muy complicado estar frente a un grupo de adolescentes, tengo que buscarme otro trabajo.
Pero como estaba en ese pueblo pues era muy complicado buscarme otro trabajo, después empecé a tener cierta estabilidad y menos dejé el trabajo.
Ahora, ya todo es distinto, pienso que es un trabajo muy bonito en el que tenemos la oportunidad de formar jóvenes que hoy en día están muy desorientados y creo que unas palabras nuestras pueden cambiar el sentido de sus vidas.
He tenido muchas satisfacciones, por ejemplo, ver a mis alumnos luchando en una escuela de nivel superior, a otros, luchando en un trabajo para poder apoyarse económicamente y salir adelante, que haya algunos alumnos capaces de ganarse una beca en el Tecnológico de Monterrey; y otra satisfacción muy importante que tengo es que mis alumnos me tienen mucha confianza y me platican sus problemas familiares y personales con el deseo de que les de un consejo, de que los escuche y yo, en esos momentos recuerdo mucho las palabras de mi padre, todo lo que me decía cuando yo tenía esa edad y cuando yo repito esas palabras deseo que les sirvan tanto como a mi.
Un día estaba muy enojada y decepcionada porque no me reconocieron unos puntos para mi estímulo (a los que tenía derecho por participar en el programa de tutorías), coincidentemente días anteriores mis alumnos me habían festejado mi cumpleaños, entonces yo les escribí una carta diciéndoles que no me importaba si mis jefes reconocían el esfuerzo que se hace para sacar a los alumnos adelante, que lo verdaderamente importante es saber que soy querida por todos ellos.
Y es que no saben como se organizaron para festejarme. De una forma excelente en la cual no importaron los conflictos que tienen entre ellos, lo único que les importó fue verme contenta con la fiesta que me hicieron, que yo me sintiera feliz.
Van a parecer frases muy trilladas pero lo que me desanima en esta labor es no tener el apoyo de mis jefes, que siempre que hago algo bien nunca me lo dicen y cuando hago las cosas mal siempre están ahí para decírmelo. Que cada semestre me sienta presionada por saber si voy a tener más o menos horas, si ahora sí voy a homologarme, si podré tener un buen horario que me permita también atender a mi familia. Si tendré un buen sueldo para cubrir mis gastos.
En pocas palabras, mi insatisfacción es no poder tener una estabilidad laboral que me permita también tener una estabilidad en mi vida personal ya que semestre tras semestre me preocupa en donde voy a dejar a mi hijo de 2 años de edad para que este bien atendido y no dejarlo tanto tiempo solo.
Traté de buscar trabajo relacionado con recursos humanos, que era el área de la administración que más me interesaba. Pero un buen día encontré un trabajo en una tienda de autoservicio en la que realizaba actividades de mercadotecnia. Al poco tiempo resultaron algunos problemas personales y mis padres se tomaron la libertad de solicitar un trabajo para mí en un Cecyteq, debido a esos problemas decidí irme a trabajar. Yo ya estaba viviendo en la ciudad de Querétaro y este trabajo estaba en el pueblo en el que viví de chica y ahí siguen viviendo mis padres (por esa situación me resultó muy cómodo); es un pueblo llamado Peñamiller y se encuentra el la zona del semidesierto, a 2 horas de camino partiendo de Querétaro.
Hace 5 años que empecé en esta profesión, pero después de 2 años pedí mi cambio y ahora estoy a 30 minutos de la ciudad.
Siempre decía que nunca sería médico ni maestra y al inicio me costó muchísimo trabajo pero poco a poco voy aprendiendo más y me doy cuenta que he mejorado en mi labor.
Al principio decía: no quiero esto, es muy complicado estar frente a un grupo de adolescentes, tengo que buscarme otro trabajo.
Pero como estaba en ese pueblo pues era muy complicado buscarme otro trabajo, después empecé a tener cierta estabilidad y menos dejé el trabajo.
Ahora, ya todo es distinto, pienso que es un trabajo muy bonito en el que tenemos la oportunidad de formar jóvenes que hoy en día están muy desorientados y creo que unas palabras nuestras pueden cambiar el sentido de sus vidas.
He tenido muchas satisfacciones, por ejemplo, ver a mis alumnos luchando en una escuela de nivel superior, a otros, luchando en un trabajo para poder apoyarse económicamente y salir adelante, que haya algunos alumnos capaces de ganarse una beca en el Tecnológico de Monterrey; y otra satisfacción muy importante que tengo es que mis alumnos me tienen mucha confianza y me platican sus problemas familiares y personales con el deseo de que les de un consejo, de que los escuche y yo, en esos momentos recuerdo mucho las palabras de mi padre, todo lo que me decía cuando yo tenía esa edad y cuando yo repito esas palabras deseo que les sirvan tanto como a mi.
Un día estaba muy enojada y decepcionada porque no me reconocieron unos puntos para mi estímulo (a los que tenía derecho por participar en el programa de tutorías), coincidentemente días anteriores mis alumnos me habían festejado mi cumpleaños, entonces yo les escribí una carta diciéndoles que no me importaba si mis jefes reconocían el esfuerzo que se hace para sacar a los alumnos adelante, que lo verdaderamente importante es saber que soy querida por todos ellos.
Y es que no saben como se organizaron para festejarme. De una forma excelente en la cual no importaron los conflictos que tienen entre ellos, lo único que les importó fue verme contenta con la fiesta que me hicieron, que yo me sintiera feliz.
Van a parecer frases muy trilladas pero lo que me desanima en esta labor es no tener el apoyo de mis jefes, que siempre que hago algo bien nunca me lo dicen y cuando hago las cosas mal siempre están ahí para decírmelo. Que cada semestre me sienta presionada por saber si voy a tener más o menos horas, si ahora sí voy a homologarme, si podré tener un buen horario que me permita también atender a mi familia. Si tendré un buen sueldo para cubrir mis gastos.
En pocas palabras, mi insatisfacción es no poder tener una estabilidad laboral que me permita también tener una estabilidad en mi vida personal ya que semestre tras semestre me preocupa en donde voy a dejar a mi hijo de 2 años de edad para que este bien atendido y no dejarlo tanto tiempo solo.
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