Estudié la licenciatura en administración, primeramente deseaba mucho ser arquitecta pero por cuestiones familiares decidí en último momento ser administradora. Aún después de tanto tiempo todavía pienso en que debí ser arquitecta, de hecho estudié dibujo arquitectónico cuando estaba en bachillerato.
Traté de buscar trabajo relacionado con recursos humanos, que era el área de la administración que más me interesaba. Pero un buen día encontré un trabajo en una tienda de autoservicio en la que realizaba actividades de mercadotecnia. Al poco tiempo resultaron algunos problemas personales y mis padres se tomaron la libertad de solicitar un trabajo para mí en un Cecyteq, debido a esos problemas decidí irme a trabajar. Yo ya estaba viviendo en la ciudad de Querétaro y este trabajo estaba en el pueblo en el que viví de chica y ahí siguen viviendo mis padres (por esa situación me resultó muy cómodo); es un pueblo llamado Peñamiller y se encuentra el la zona del semidesierto, a 2 horas de camino partiendo de Querétaro.
Hace 5 años que empecé en esta profesión, pero después de 2 años pedí mi cambio y ahora estoy a 30 minutos de la ciudad.
Siempre decía que nunca sería médico ni maestra y al inicio me costó muchísimo trabajo pero poco a poco voy aprendiendo más y me doy cuenta que he mejorado en mi labor.
Al principio decía: no quiero esto, es muy complicado estar frente a un grupo de adolescentes, tengo que buscarme otro trabajo.
Pero como estaba en ese pueblo pues era muy complicado buscarme otro trabajo, después empecé a tener cierta estabilidad y menos dejé el trabajo.
Ahora, ya todo es distinto, pienso que es un trabajo muy bonito en el que tenemos la oportunidad de formar jóvenes que hoy en día están muy desorientados y creo que unas palabras nuestras pueden cambiar el sentido de sus vidas.
He tenido muchas satisfacciones, por ejemplo, ver a mis alumnos luchando en una escuela de nivel superior, a otros, luchando en un trabajo para poder apoyarse económicamente y salir adelante, que haya algunos alumnos capaces de ganarse una beca en el Tecnológico de Monterrey; y otra satisfacción muy importante que tengo es que mis alumnos me tienen mucha confianza y me platican sus problemas familiares y personales con el deseo de que les de un consejo, de que los escuche y yo, en esos momentos recuerdo mucho las palabras de mi padre, todo lo que me decía cuando yo tenía esa edad y cuando yo repito esas palabras deseo que les sirvan tanto como a mi.
Un día estaba muy enojada y decepcionada porque no me reconocieron unos puntos para mi estímulo (a los que tenía derecho por participar en el programa de tutorías), coincidentemente días anteriores mis alumnos me habían festejado mi cumpleaños, entonces yo les escribí una carta diciéndoles que no me importaba si mis jefes reconocían el esfuerzo que se hace para sacar a los alumnos adelante, que lo verdaderamente importante es saber que soy querida por todos ellos.
Y es que no saben como se organizaron para festejarme. De una forma excelente en la cual no importaron los conflictos que tienen entre ellos, lo único que les importó fue verme contenta con la fiesta que me hicieron, que yo me sintiera feliz.
Van a parecer frases muy trilladas pero lo que me desanima en esta labor es no tener el apoyo de mis jefes, que siempre que hago algo bien nunca me lo dicen y cuando hago las cosas mal siempre están ahí para decírmelo. Que cada semestre me sienta presionada por saber si voy a tener más o menos horas, si ahora sí voy a homologarme, si podré tener un buen horario que me permita también atender a mi familia. Si tendré un buen sueldo para cubrir mis gastos.
En pocas palabras, mi insatisfacción es no poder tener una estabilidad laboral que me permita también tener una estabilidad en mi vida personal ya que semestre tras semestre me preocupa en donde voy a dejar a mi hijo de 2 años de edad para que este bien atendido y no dejarlo tanto tiempo solo.
martes, 13 de octubre de 2009
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Hola nuevamente!
ResponderEliminarCreo que algunos de los muchos conflictos que tenemos los docentes, precisamente tu los enlistas, el primero son las diferencias que siempre tenemos con respecto a nuestros jefes, pareciera que no estamos en la misma institución y que hablamos de cosas compeltamente distantes, y aunque si, es cierto que cada quien tiene su labor, tambien es cierto que solo en conjunto (integrando a los padres de familai además)podremos integrar la calidad de la educación; por otra parte, también es cierto que a veces tenemos el problema de tiempos, ya que siempre estamos corriendo contra reloj por tratar de cumplir con los progrmas, por eso mismo, considero que las herramientas que estamos aprendiendo nos serán útiles al momento de optimizar esfuerzo y tiempo.
Saludos!
Hola compañera en primer lugar coincidimos en cuanto a los años de experiencia que tenemos en la labor docente, y tambien coincido contigo y con la compañera Sandra en casi todas los aspectos en cuanto a los problemas que tenemos con los directivos o con los propios compañeros, pero no nos queda de otra que trabajar en grupo y en armonia para salir adelante con la institucion.
ResponderEliminarFroylan Barrios